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Johannesburgo
Johannesburgo, la capital de Sudáfrica, a menudo es llamada cariñosamente Jo'burg o Jozi. Fundada en 1886 sobre uno de los más ricos yacimientos de oro del mundo, el lugar que comenzó como un simple campamento se convirtió rápidamente en una potencia económica y el mayor espacio urbano del África subsahariana.
Dinámica, siempre cambiante, atestada de gente fabulosamente rica o desesperadamente pobre, vasta y polifacética, Johannesburgo es una ciudad de contrastes desde cualquier ángulo que se la mire.
El aire vibra con la música y se agita con la frenética actividad empresarial, mientras sus elegantes restaurantes, boutiques, galerías de arte y teatros hacen las delicias de los visitantes, especialmente en los suburbios del norte como el rico Rosebank, el elitista Sandhurst, el bohemio Melrose Village y el gastronómico Greenside.
A pesar de ser un centro comercial y de negocios, es una ciudad verde, con más de 10 millones de árboles, parques y reservas naturales que abrazan las afueras de la ciudad, junto con una gran riqueza de atractivos culturales urbanos como museos y zoológicos.
Johannesburgo es también la puerta de entrada a las mejores reservas naturales y parques de Sudáfrica, y muchos de los que vamos allí aprovechamos a pasar unos días en esta dinámica ciudad antes o después de internarnos en la selva.
Nosotros nos hospedamos en el InterContinental Johannesburg Sandton Towers, un lujoso hotel en un exclusivo barrio, muy cerca de atracciones y sitios culturales. Elegante, espacioso y muy bien equipado, nos brindó la comodidad y calidez que buscábamos.
Por ser la primera vez que viajábamos nos recomendaron un tour guiado a Soweto, el hogar de la mayoría de la población negra, en el suroeste de la ciudad. Se trata de 20 kilómetros cuadrados de conglomerados con viviendas que van, desde mansiones millonarias y casas comunes, hasta chozas de hojalata en los campamentos de residentes ilegales.
Allí fue donde se obligó a vivir a las personas negras durante el apartheid. Para comprender mejor la situación no dejes de visitar el Museo del Apartheid, y el Museo Héctor Pieterson, que cuentan parte de la historia de forma potente e inolvidable. La experiencia, lejos de ser angustiosa, es estimulante e inspiradora.
También dimos un paseo por el Zoo y por la Ciudad Arrecife de Oro, un parque temático ubicado en una antigua mina de oro con montaña rusa gigante, museos, tiendas de artesanías y curiosidades, y la reconstrucción de una auténtica ciudad minera a finales del siglo XIX.
El nuevo Museo de África, alojado en el antiguo mercado de frutas, ofrece un honesto y libre examen crítico del - a veces turbulento - pasado de la nación, desde el arte rupestre a la lucha contra el apartheid.
La Galería de Arte de Johannesburgo es el primer museo que abrió sus puertas en la ciudad, hace casi 100 años. Contiene una valiosa colección de obras de arte contemporáneo e impresionistas, junto con obras de los principales artistas locales.
Los entusiastas de la historia deben visitar la Biblioteca Smuts, en la Universidad de Witwatersrand, donde se conserva la colección de libros del estadista africano Jan Smuts, mientras que la Biblioteca Gubbins posee una extensa colección de libros sobre África.
No dejes de visitar el Complejo del Mercado del Teatro, donde late el corazón cultural de la ciudad, ubicado en la revitalizada zona del centro, y el Mercado Mai Mai Muti, con una alucinante variedad de hierbas e ingredientes de la medicina tradicional africana.
En esta cosmopolita ciudad encontrarás desde la tradicional cocina griega, italiana, portuguesa y china, hasta auténticos platos tailandeses y argentinos. La zona de Greenside está llena de restaurantes elegantes, así como los barrios de moda Melville, Parktown Norte, Melrose Arch y Parkhurst.
La vida nocturna en Johannesburgo es muy animada; la calle Seventh en el barrio Melville es popular entre los búhos de la noche, mientras que los distritos Rosebank, Rivonia, Norwood y Orange Grove atraen a los más ricos.
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